Primero de todo, os debo una enorme disculpa por haber estado out tantos días. Os resumo mi vida estas últimas semanas:
ESTREEEEEEEEEEES!
A parte de esto poco más. Ya sabéis todas, fin de curso, exámenes, ganas de salir y no poder... quien diga que los de magisterio sólo colorean y recortan miente!
A parte os confesaré, he estado de médicos estos días, todavía estoy... pero en principio nada grave, así que después de unos días de no existo, yo me paro y que el mundo siga... estoy aquí de nuevo y mejorada.
Os cuento. Ésta es mi cena de ecuador, estoy ya en la mitad de la carrera y tocaba la cena en cuestión. ¡Me eligieron reina! Mi discurso improvisado salió de maravilla, saludé con la manita de rigor y mi deseo fue la paz en el mundo ;-)
También me dieron el premio a la más conjuntada, me lo merezco ¿no?. Pues bien, a comentar mi look! El vestido es del año pasado, me lo compré en una feria de estas de finales de verano. Os cuento la historia: me probé el vestido pensando yo que era un vestido de cuello de barco, precioso quedaba en el probador. Al cabo de dos días en casa, me lo pongo para salir a tomar mi mojito y subo un poco los brazos y el vestido se sube a mis hombros. Lo recoloco, vuelvo a moverme y de nuevo en mis hombros... su posición, evidentemente, no era la de cuello de barco. Así pues, el vestido se encoje unos centímetros (queda justo por debajo de...) El verano pasado no me atreví a ponérmelo, pero ahora ya me da igual, ¡cuánto más corto mejor!
La camisa me encanta, y con los pendientes en coral, el vaquero queda genial. Zapatos de madera son imprescindibles para este verano, además son comodísimos.
Que sepáis que después de exámenes una no está tan morena, todo es obra del autobronceador comprado a 'pachas' con una amiga en Sephora. Consejo: no os apliquéis autobronceador a vosotras mismas.
Fue una cena genial, que ayuda a empezar con buen pie las vacaciones de verano...